En la Finca Juan Martín se presentan dos temporadas de cosecha al año: la principal, que ocurre entre mayo y agosto, y la secundaria, conocida como mitaca o travesía, que tiene lugar entre octubre y diciembre.
Antes de iniciar la cosecha, los recolectores reciben instrucciones precisas para recolectar únicamente el café completamente maduro, ya que es en este punto cuando las cerezas alcanzan su mayor contenido de azúcares, componente fundamental para los procesos de fermentación.
Para determinar el grado óptimo de maduración, se emplean dos métodos. El primero se basa en la observación del color de la cereza; el segundo consiste en la medición de los grados Brix mediante un refractómetro, instrumento que permite cuantificar la cantidad de sólidos disueltos en un líquido, principalmente sacarosa. De esta manera, es posible determinar el nivel de azúcar presente en el fruto. En el caso de la variedad Sidra, las cerezas maduras se caracterizan por un color rojo escarlata y por presentar niveles superiores a 18° Brix.
Una vez recolectadas, las cerezas se sumergen en agua, lo que permite que las de menor densidad —posiblemente defectuosas o afectadas por broca— floten, facilitando su identificación y separación. Posteriormente, en una mesa de acero inoxidable, se realiza una segunda selección manual, retirando aquellas cerezas que no estén completamente maduras o que presenten daños físicos.
Durante la temporada de cosecha, los árboles son recolectados aproximadamente cada 20 días. Este ciclo permite identificar y recolectar las cerezas en su punto óptimo de maduración, garantizando así la calidad y excelencia del café producido.